Francisco, ejemplo de que el sacrificio al cruzar valió la pena
Por: Onofre Lujano, Sábado, 24 de Marzo de 2007
Ahora gracias a la Ley de Amnistía puede entrar legalmente al vecino país, donde
hasta tiene una casa en Sacramento, California, gracias a que cada año trabaja 8
meses allá y 4 en Tarandacuao
Cortesia de CORREO.
TARANDACUAO
EN MÉXICO TAMBIÉN HAY PORVENIR
“Muchos jóvenes de esta localidad sólo están esperando salir de la secundaria para irse, pero yo les diría que no
sean tontos y mejor estudien y se preparen. Aquí en México también hay porvenir, pero los atrae aquel país, donde
piensan que todo es fácil”.
Francisco García Alcántar, migrante de Tarandacuao
Francisco García Alcántar entró por primera vez a los Estados Unidos en 1985. Lo hizo por la ciudad fronteriza de
Tijuana, Baja California, lleno de ilusiones y tras la huella de su padre.
Actualmente sus incursiones las hace de forma legal: aprovechó la Ley de Amnistía de 1985 para arreglar su
situación migratoria. A pesar de que en Tarandacuao trabajó desde pequeño en el campo, para Francisco García
Alcántar los primeros días en los Estados Unidos fueron difíciles.
Trabajó en la pizca del espárrago, en el estado de California, pero la paga era muy poca. "Después buscamos otras
opciones donde nos fuera mejor y juntar dólares para nuestra familias", refirió.
Gracias a que su padre, Miguel García, trabajaba en aquel país, pudo Francisco tener su residencia en regla.
"Ahora mi padre está pensionado después de haber trabajado por más de 25 años en la pizca de la almendra, nuez
y espárrago.
Él me arregló mi estadía y ahora ya no tengo problemas. Sin embargo, sigo viviendo la discriminación que existe
para nosotros los latinos, pero debemos ser pacientes y sólo defender nuestros derechos ciudadanos".
Para Francisco García Alcántar -casado con la señora Cecilia Trujillo, con quien tiene dos hijos: Francisco y Ulises-,
emigrar desde joven significó poder hacerse de un patrimonio, como su casa, por ejemplo.
"Por mi parte sí valió la pena emigrar y pasar dificultades; otros sólo se endrogan y les va mal, porque no saben
administrar sus recursos", señala. Según el migrante, muchos jóvenes que conocen de la localidad sólo están
esperando a salir de la secundaria para irse al los EE.UU.
A ellos les aconseja no ser tontos y que mejor estudien y se preparen en México, donde también hay porvenir, "pero
los atrae aquel país, donde piensan que todo es fácil", reconoce.
"Yo no sufrí mucho para entrar, pero hay compañeros que en sus intentos quedan en la frontera y regresan en
ataúd. Eso es lo más doloroso. Cuando vemos esos casos sentimos y lamentamos.
Algunos tienen ese destino, otros llegan para quedarse y hacer dólares, pero varios nunca la hacen, porque ganan
dinero fácil y lo despilfarran", mencionó. Finalmente, Francisco García Alcántar destaca que gracias a su trabajo y
al esfuerzo de su familia, actualmente tiene una casa en Sacramento, California.
"Esto se hace con mucho sacrificio y ahorro. Mi estadía en los Estados Unidos es por 8 meses cada año. Cuatro
meses los ocupo para ayudar a mi padre, que está pensionado, para atender sus tierras en el campo y después
emigrar, porque hay que estar activo aquí y allá, en los Estados Unidos, porque se necesita tener dinero para
sobrevivir".